Las personas en las fotografías de empresa

A las personas les gustan las personas. Parece una afirmación un tanto extraña, pero tiene su explicación. En cuanto a fotografía se refiere, y sobre todo si hablamos de las fotos que utilizan las empresas para su comunicación, la persona que está observando una foto busca en ella a otra persona. Aquellas fotos en las que el elemento principal es el ser humano saltan más fácilmente a la vista, y además, pueden ser mucho más eficaces para transmitir el mensaje, independientemente del tipo de comunicación en el que estemos trabajando.

Grupo de personas, foto de Richard Foster en Flickr.

Grupo de personas, foto de Richard Foster en Flickr.

Y he aquí unas cuantas claves:

  • La identificación: el que observa la fotografía puede llegar a ponerse en el lugar del protagonista y sentir que él podría estar haciendo lo mismo.
  • La realidad: las personas sirven para ejemplificar y por tanto, para transmitir la realidad más fácilmente.
  • La confianza: gracias a los gestos o al comportamiento que una persona transmite en una fotografía, se puede lograr que el público objetivo se sienta cómodo y confiado a participar en la misma acción; es decir, a consumir el producto o a contratar el servicio.

Pero también hay que tener cuidado, ya que no todo es tan sencillo. Por un lado, hay que tener en cuenta que casi todo el mundo se fija en el elemento resaltado de la foto, por lo que, si no es la persona, es probable que el elemento “protagonista” acabe quedando en segundo lugar y el mensaje no se transmita con todo su potencial. Por eso mismo hay que considerar la importancia de la mirada: cuando la persona de la foto mira a la derecha, nosotros también miramos a la derecha. Ésta puede ser una buena manera de hacer que el otro elemento no pase desapercibido.

Personas mirando a un ordenador, foto de Adam Grabek en Flickr.

Personas mirando a un ordenador, foto de Adam Grabek en Flickr.

Por otro lado, hay que elegir muy bien a las personas que aparecerán en las fotos. Tienen que pertenecer al mismo grupo del público objetivo; tienen que llevar una ropa acorde con el estilo de la empresa, del producto o del servicio; y deben transmitir honestidad. Sobre todo, hay que hacer uso de la naturalidad y no seguir a pies juntillas los cánones de belleza establecidos. Aunque una foto pueda llamar más la atención con una persona “bella”, puede que no se corresponda con las personas a las que nos estamos dirigiendo y, por tanto, no acertemos al comunicar nuestro mensaje.

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Oliviero Toscani y la provocación en sus fotografías

Seguimos con las fotos impactantes en la comunicación, pero esta vez nos concentramos en un fotógrafo que consigue dejar a todos con la boca abierta y cuyas fotos para diversas empresas han creado mucho revuelo. Hablamos de Oliviero Toscani, el encargado de muchas de las campañas más polémicas de Benetton. Fue el encargado de la comunicación estratégica de la multinacional de moda entre 1982 y 2000, época en la que creó campañas que permanecen en nuestra memoria por su contenido políticamente incorrecto.

Toscani, foto de Globalist.

Toscani, foto de Globalist.

Las fotos de Toscani han sido utilizadas para la comunicación comercial y también para la publicidad, han aparecido en catálogos, en revistas y en vallas publicitarias y tienen como protagonistas todo tipo de personas u objetos. Lo que tienen en común es su objetivo: la provocación. Toscani es un provocador nato y a través de sus fotos ha conseguido que las campañas de Benetton fuesen de lo más comentadas.

A menudo se ha criticado la falta de tacto de la multinacional con este tipo de fotografías. El antiguo profesor de la Universidad Complutense de Madrid Antonio Caro, al hablar de la excepcionalidad de las campañas de Benetton, incluso llega a llamarla antipublicidad. No obstante, queda claro que es algo que buscan: llamar la atención, que se hable de ellos, estar en el punto de mira. Es una filosofía evidente; “mientras más se hable de nosotros, ya sea para bien o para mal, más podremos vender”. Y Toscani es un experto en todo ello.

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No ha trabajado solamente para Benetton, la lista de sus clientes y de sus colaboradores es interminable; entre ellos se encuentran Chanel, Esprit, Toyota, Elle y Vogue. Sin embargo, la campaña que quizás más controversia haya suscitado es una creada para la marca de moda italiana Nolita en 2007. En la foto de la campaña, mostrada en revistas y en vallas, aparece una chica desnuda con clara evidencia de padecer anorexia. Hubo todo tipo de opiniones, pero finalmente la empresa decidió retirar las fotos.

Foto de la campaña de Nolita, con Isabelle Caro.

Aún y todo, el impacto ya estaba creado, que era lo que el fotógrafo quería conseguir. Sea como fuere, no pasa nunca desapercibido, ya que en todas sus fotografías, en todas las campañas en las que participa, hay algo que llama la atención. Toscani juega con los colores, las luces, los objetos para crear imágenes originales, diferentes y que se distingan de todas las demás. Pero sobre todo, juega con los tabús, los saca de su rincón y los expone al mundo, ya que la fotografía es una herramienta magnífica para transformar la realidad.

¿Qué lugar tiene la expresión artística en las fotos para la comunicación empresarial?

Aunque el objetivo de una fotografía utilizada para la comunicación empresarial no sea artístico, las fotos estéticas siempre llaman más la atención y quedan más fácilmente en la memoria. Según recoge “Actas de Diseño”, es cierto que todo depende del objetivo comunicativo; si hablamos de publicidad entendemos que no solo la fotografía tendrá un escenario, unos protagonistas y un mensaje estratégico, sino que la edición de la misma será casi más importante que la sesión.

¿Pero qué pasa con las fotos de nuestra web, de nuestros perfiles en las redes sociales? ¿Qué lugar tiene la expresión artística, la estética, en estas fotos? Veamos algunas claves:

  • El mensaje tiene que ser claro: por muy “bonita” que pueda ser una foto, si no comunicamos algo claro nuestra oportunidad se perderá. A veces es mejor no pasarse con los brillos, el contraste y los colores para que el significado de la foto se pueda percibir más fácilmente.
  • El elemento principal debe sobresalir: ya sea una persona, una prenda o un refresco, e independientemente del tipo de comunicación que estemos realizando, el “protagonista” de la foto tiene que ser el elemento en el que fijemos la atención nada más ver la foto. Por lo tanto, el fondo o los elementos complementarios no pueden ser más llamativos que aquello en lo que queremos que se fijen.
Esta foto de la web de Brandy Melville es estética, pero lo principal son la chica y su vestido.

Esta foto de la web de Brandy Melville es estética, pero lo principal son la chica y su vestido.

  • Tiene que haber una coherencia respecto a la imagen de la empresa: si es una consultora cuya sede está en Madrid y su logo es en blanco y negro, es bastante obvio que sería chocante e incoherente que las fotos de la web fueran muy coloridas, el escenario fuera el mar y las personas aparecieran en traje de baño, ¿no? Dicho de otra forma, como explican en el blog Dircomtomía, tiene que ser coherente con la identidad visual de la empresa.
Foto de Facebook que concuerda con las posibilidades que ofrece la plataforma.

Foto de Facebook que concuerda con las posibilidades que ofrece la plataforma.

  • El contexto debe tener relación con lo que estamos transmitiendo, y si no, debe haber un buen motivo: que una lavadora aparezca en una isla desierta no parece muy lógico a no ser que el mensaje sea rompedor y quede claro el porqué del escenario.

Por lo tanto, jugar con los escenarios, los elementos, los colores, la edición, etc. puede hacer de algo simple una foto que todo el mundo recordará. Hay que dar lugar a la expresión artística para crear algo original, diferente y llamativo, pero siempre recordando cuál es nuestro objetivo y que las personas tienen que conectar fácilmente la foto con la empresa.

La Feria de la Foto en París

Hoy vamos a hacer un break con un post especial. Este fin de semana, del 13 al 17 de noviembre, ha tenido lugar en París la Feria de la Foto (Le Salon de la Photo). Lleva celebrándose cada año en la “Porte de Versailles” (al sur de la ciudad) desde 2007, y año tras año suma más exponentes y visitantes. Aprovechando la estancia en la ciudad de la luz, pudimos disfrutar de una enorme variedad de productos, de exposiciones de fotos… ¡era el paraíso para los aficionados de la fotografía!

En esta edición ha habido más de 150 stands con motivos muy diferentes, en la web de la Feria se puede consultar la lista de exponentes. Lo cierto es que los asistentes han podido sacar partido a la fotografía de diferentes maneras. Entonces, ¿Qué es lo que se puede hacer en la Feria de la Foto?

Observar

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Ha habido exposiciones con fotos magníficas, como la de MEP o la de Sabine Weiss. Se podía disfrutar sin ninguna prisa de las diversas formas de expresión, de los colores, de la iluminación, del contraste… y sobre todo, de los diversos temas de las fotos.

Probar

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Cada stand ofrecía posibilidades diversas, pero en algunos de ellos era posible probar sus productos. Nikon y Canon dejaban probar sus teleobjetivos; Photomaton, evidentemente, permitía entrar dentro de una cabina y sacarse una foto de recuerdo; y Tamron tenía un espacio con modelos a las que se podía fotografiar jugando con las luces, los colores y el movimiento.

Escuchar
Conferencia Nikon

Conferencia Nikon

Si aún somos amateurs en este infinito mundo de la fotografía, nunca está de más escuchar lo que los expertos nos tengan que decir. Las grandes marcas daban consejos sobre cómo utilizar sus cámaras, mientras que las pequeñas aportaban conocimiento sobre la realización o la edición de la foto. Además, fotógrafos muy reconocidos se acercaron a la Feria para hablar de sus carreras, de su estilo, etc. En la web de “Sortir à Paris” se puede ver quiénes han sido los participantes.

Preguntar

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Pero a veces, para aprender, escuchar no es suficiente; también hay que preguntar para resolver las dudas que tenemos y mejorar nuestra actividad. Por eso mismo, los conferenciantes dejaban un tiempo para las dudas. También cabe mencionar que en todos los stands el personal estaba dispuesto a ayudar en todo momento.

Comprar

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Por último, pero no por ello menos importante, en muchos stands se podían comprar los objetos. Había cámaras, objetivos, material de estudio, material para imprimir, correas originales para sujetar bien las cámaras, brazos extensibles para sacar un selfie, libros o revistas sobre fotografía, marcos… ¡realmente todo lo que podríamos estar buscando!